Las Maravillosas Aventuras de Madre Bernarda y sus Amigos Desalmados
Ezpedzial de Navidad de la World War II
Ezpedzial...
En algún lugar recóndito del supermercado, en la sección de bajas y rebajas, un par de subnormales esperaban a Ludwig para planear la invasión al otro supermercado y así hacer que las ventas disminuyeran. Este par de subnormales eran Jaibo –la mina de la relación- y Zera –el macho más macho entre todos los machos, incluso más macho que Manu-.
Se encontraban vestidos como elfos y esperaban a su jefe muy gaymente, dándose agarrones, agarrones everywhere, en todas partes que se puedan imaginar, pero como siempre, Zera era el hombre y no se dejaba tocar.
Llegó Ludwig con un carrito de bombas lacrimógenas con formas de arbolitos de pascua y barba de Santa Claus. Los ojos de Jaibo brillaron y se acercó corriendo mariposonamente mientras gritaba:
- ¡Santa! ¡Yo sabía que existías, viejo conchetumare! –y aparece a su lado Feliciano. Vestido de señora Claus, cargando galletitas recién horneadas con forma de hombrecitos de jengibre, una de ellas era la de Shrek que les preguntaba si conocían a pin pon. Japón animado vestía de reno Rodolfo.
Zera trataba de calmar a Jaibo que le gritaba al fornido Santa Claus, rubio y de ojos celestes.
- Nunca me regalaste el skate pa navidad, viejo culiao. Yo quería un vibrador y tampoco me lo trajiste.
- Cálmate, weona, cálmate. No es Santa, es nuestro jefe –dijo Zera.
Ludwig estaba serio y batallando porque Jaibo no le quitara la barba. Feliciano lloró como marica empedernido, como italiano huyendo de Francia, a quien probablemente no haremos mención en este capítulo.
Ludwig gritó:
- ¡Soldados, fórmense!
Y todos los coños abiertos en flor se formaron en una línea perfectamente recta, perpendicular a la tangente del triángulo isósceles, aquí nos preguntamos: ¿qué valor tiene x? No importa, esta es la Segunda Guerra Mundial, así que nos lo paseamos de lao a lao.
Jaibo seguía llorando, Feliciano también, al recordar aquellas navidades pasadas donde no encontraron más que carbón bajo el árbol de navidad.
En ese momento, llegó Feliks montando un poni rosado, gaymente, que disparaba arcoíris por el trasero y detrás, lo perseguía Toris.
- ¡Viva el rosa maraco intenso! –dijo Polonia- ¿Es que acaso nadie quiere que pintemos el super?
- Bájate de ese poni, maricón –dijo Ludwig a lo que Feliks contestó:
- ¡No es poni, es un caballo recio y fornido, color rosado, que dispara arcoíris por su trasero, tiene cuerno de unicornio y color de poni!
- Vo cállate, aweonao y presta atención, nos tomaremos el supermercado de al frente –Ludwig.
Al final, Toris se llevó a Feliks. Entonces, metieron sus narices en el asunto.
- ¡Atención, soldados! ¡Espárragos al frente! –y todos tomaron un espárrago y una lechuga como casco-
¡Presenten armas!
- MI capitán, no es por nada, pero… ¿desde cuándo los espárragos son considerados como armas? –preguntó Jaibo.
- Desde que Conservia proclamó los territorios de Salsacia hace… dos días.
- Pero capitán…
- ¡No se atreva a contradecir los fundamentos históricos! ¡Está en nuestra constitución! –saca un papel de confort que tenía escrito con plumón: ''Constitución del 2011''
- Eso no es una constitución, es un papel higiénico –dijo Zera.
- Ya, a las trincheras por aweonao –Ludwig enojado y sacó el plano del supermercado vecino para explicar el plan.
- Jaibo, tú atacarás por la retaguardia.
- ¡Bien! ¡A fin seré el dominante! ¡La guagua será mía! ¡Ya no más negras! Lograré crear la raza aria.
-Me refería al supermercado.
- Oh, mierda.
- Feliciano, tú entrarás vestido de señora Claus con muestras gratis de pastas italianas para distraerá a los comunistas y los fachos –quincheros, (cuicorocó, cuicorocó, se escucha del pasillo de al lado)-, con una falda mostrando tus largas, torneadas y sexys piernas –arqueando una ceja. Se le cae la baba.
- Ludwig, Ludwig-san, ¿dai jobu ka? –dice Kiku.
- ¿Eh? Sí, sí, continuemos. –se desabrocha el botón primero de la camisa, hace calor- Zera, tú… tú… tú… has la wea que querái, vo pasái piola siempre, washo. Por eso te quiero.
- Señor, sí, señor –Zera.
- Kiku, tú toma las medidas necesarias.
- Por supuesto, Ludiwg-san –guiña un ojo.
De ahí, emprendieron camino al supermercado más conocido como ''Santa Isabel'' (teconoce). Habían llegado al estacionamiento, pero se detuvieron al notar que el peligroso, rudo y altamente notorio Canadá estaba haciendo guardia.
- ¿Quién se atreve? Porque yo aún soy muy joven y exitoso para arriesgarme –dijo Ludiwg.
- ¡Yo, yo capitán! ¡Yo me arriesgo por usted! –Feliciano levanta la mano, contento.
- No, tú eres un peligro público.
En eso, ven pasar a un chico de cabello castaño oscuro, muy delgado, terrible pollo e influenciable, con una camiseta que decía ''I love blondies (but I'm not gay)''. Se le acercaron sigilosamente, tratando de no llamar mucho la atención, algo imposible, considerando que llevaban trajes navideños.
- ¿Quién chucha son ustedes? ¿Qué wea quieren? –dijo Manu.
- Manuel, ¿quieres servir a tu país? –Ludwig le tomó de los hombros.
Manuel la pensó.
- Eres rubio, así que te escucho.
- Mira, ¿ves a ese otro rubio de ahí? ¿el guardia de sombrero rojo?
Manuel asiente.
- Necesito que vayas y lo distraigas. El futuro del país depende de ti y de que lleves a cabo correctamente esta misión.
A Manu le brillaron los ojitos sintiéndose totalmente patriota y con la frente muy limpia y serena se dirigió hacia allá, pero volteó, enarcó una ceja y dijo:
- ¿Qué obtendré a cambio?
Ludwig volvió a posar su mano sobre el hombro del chileno con sus intensos ojos azules y brillantes y le dijo:
- Educación gratis, perro. Educación gratis.
Con esto, Manu salió corriendo y una vez que estuvo frente al rubio le miró rudamente, y este le sonrió, el pequeñín le provocaba ternura.
- ¿Conoces a Pin Pon? –le preguntó Manuel.
- ¿Pin Pon? –dijo el rubio extrañado.
- Sí, Pin Pon –afirmó Manu.
- Sí, es un muñeco muy guapo y de cartón.
- Se lava la carita con agua y con jabón.
- ¿¡Con agua y con jabón! –gritó anonadado, no sabía que los muñecos se lavaran.
- ¡Sí, se lava la carita! –dijo con voz chillona, asustado, mientras el Eje de Navidad se colaba a Santa Isabel (te conoce).
Pasaron por la parte de comida rápida y se encontraron un gringo comiendo una hamburguesa, y fue allí, donde la batalla campal comenzó.
Jaibo apareció por la retaguardia, con las guaguas negras del apocalipsis, (clase de biología), desenvainando sus biberones y tirando sus pañales sucios, marca Huggies, uno cayó en la cara de Ludwig, el olor casi lo atonta, pero decidió seguir, un macho patata no se rendía tan fácilmente. Mientras tanto, Kiku tomaba las medidas necesarias, creando mini submarinos de diferentes colores, con cada seiyü voluptuosa que promocionaba.
Zera, a la vez, hacía la cosa que quería, y se puso un traje de carnaval de Río y comenzó a acercarse a su eterno enemigo, Arthur (feel like a sir) mientras movía las caderas. Empezaron una competencia, del cielo salió la diosa Shakira cantando Hips don't lie (8) mientras Italia bailaba Hula Hula y batía una bandera blanca.
Ludwig se fue acercando a Rusia, pero éste estaba tan borracho de vodka que decidió dejar que muriera solo a causa de la cirrosis que le afectaría después.
Y el gringo sonreía cómodo mientras observaba la batalla, con un cuarto de libra en la boca (¿podí creer que las weas ahora cuestan dos lucas? D: ).
China construía una pequeña (grande) China Town en el pasillo que ahora era territorio conservio.
Shinatty aparecía lanzando pequeños peluches de gatito, esponjosos, matando con su ternura y encanto.
Francia, mientras tanto, corría desnudo con una rosa en su entrepierna buscando a Manu (pedo bear) pasándose por la raja su patria, él no estaba ni ahí con defender el supermercado, él quería sersooo.
Y así continuaron. Combos iban, combos venían, guaguas negras volaban por el cielo, la cabeza de Shinatty, abierta, expulsaba todo su contenido esponjoso y suave, y Yao lloraba por él. Japón había dejado de tomar las medidas necesarias para darse un descanso. Italia finalmente se había atrevido a luchar, sin embargo, la batalla había terminado, sus piernas eran sus armas.
Jaibo y Zera descansaban acurrucados el uno en el otro en la sección de muebles para el hogar, uno de los pañales les había llegado a ambos en la cara y se habían dormido (malditas guaguas negras D;)
Manu y Matthew se habían vuelto muy buenos amigos, descubrieron que ambos eran fanáticos de Pin Pon, y además, Canadá era rubio, ¡perfect pa Manu!
Los únicos que quedaban en pie eran Ludwig, cubiertos de pañales de guaguas negras, agotado y cansado, oliendo a ''gloria'', mientras Estados Unidos ya estaba comiéndose su postre: manjar. (Dulce de leche colún).
El yanqui se le acercó al alemán y le extendió la mano.
- Te propongo un TLC entre los supermercados. 50 y 50. Todos ganamos y yo soy el héroe.
Los ojos de Alemania brillaron. Estrecharon sus manos y firmaron la paz. ¿Da?
- Esto es lo que he estado esperando durante toda mi vida, yanqui. Me has hecho el hombre más feliz del mundo.
Todo esto pasó una víspera de Navidad.
Al otro día, Santa Isabel (te conoce) hizo un evento en el cual anunció su tratado de libre comercio con Tottus (no tiene frase célebre), y los grandes invitados fueron:
¡MA – CHI – TU – RRAS!
Lonko, toki, ruca, Colo Colo, Bío Bío,
Las machiturras tienen coigüe.
¿Marrichiwey? Marrichihuaso.
Y mientras cantaban, del cielo, a lo Lady Gaga, apareció nada más ni nada menos que Bill ''Turro'' Kaulitz, vocalista de Tokio Media Agua, mandándose su solo de kultrún y trayendo como acompañamiento al dúo de baile M&M -Martín y Manuel-.
O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O
Rudolph finalmente fue aceptado por sus compañeros los renos.
El osito mandarina volvió a sonreír y el Grinch salvó la navidad.
Scrooch se volvió un hombre bueno luego de recibir la visita de los cuatro fantasmas de las guaguas negras de las navidades pasadas.
Rusia falleció de cirrosis y al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la izquierda del Dios Lenin todo poderoso, de ahí, ha de venir a tomar vodka con los vivos y los muertos.
Y colorín colorado, las obras de Dios se hacen todos los días (Madre Bernarda, quien no ha tenido ni
tendrá ninguna participación relevante en este capi y probablemente en todo el fic).
¿Fin?
PD: Nadie de aquí es racista, excepto la Domi Carrie.